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De qué manera la basura plástica acelera el cambio climático

La quema de plásticos supone un grave daño a la atmósfera (ONU)

Cada vez más plásticos. Cada vez más cosas hechas de plástico. La producción masiva de plásticos que comenzó hace casi 70 años genera hoy en el mundo una producción aproximadamente de 300 millones de toneladas (40 kilos por persona) de residuos plásticos cada año, según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Si esto es una mala noticia, hay más. Y peores. Se espera que la tasa de producción de plástico se duplique en las próximas dos décadas.

Según el último informe publicado en junio de National Geographic, hoy tenemos que lidiar con 8.300 millones de toneladas de este plástico fabricado desde los años 50. De ellas, más de 6.300 millones se han convertido en residuos. Y de esos residuos, 5.700 millones de toneladas no han pasado nunca por un contenedor de reciclaje, una cifra que dejó atónitos a los científicos que la calcularon en 2017.

Vista desde una isla de plástico en el Pacífico (ONG Ocean Society)
Vista desde una isla de plástico en el Pacífico (ONG Ocean Society)

La producción mundial plástica ha registrado un aumento exponencial –de 2,1 millones de toneladas en 1950 pasó a 147 millones en 1993 y a 407 millones en 2015–. Para dimensionar este crecimiento exponencial basta sólo un ejemplo: las botellas de plástico.

Cada minuto se compran en el mundo 1 millón de botellas plásticas. Equivalen a 20.000 por segundo. En 2016 según la encuestadora Euromonitor, se vendieron 480.000 millones de botellas, de las cuáles 110.000 las fabricó la empresa de gaseosas más famosa del mundo. Sólo el 7% de éstas se convierte en nuevas botellas.

La lógica elección de las grandes empresas por el plásticos son más que conocidas: múltiples aplicaciones debido a su durabilidad, estabilidad y bajo costo, entre otras razones.

Pero estos aparentes beneficios significan un efecto nocivo muy importante en el medio ambiente. Se sabe que el plástico libera una variedad de sustancias químicas durante su degradación, lo que tiene un impacto negativo en los organismos y distintos ecosistemas del mundo.

Los científicos estiman que 8 millones de toneladas de desechos plásticos llegan a los océanos cada año, por lo que si no se deja de arrojar residuos, en 2050 el océano tendrá más plástico que peces.

“La vida marina se enfrenta a un daño irreparable por las millones de toneladas de desechos plásticos que terminan en los océanos cada año”, advirtió Naciones Unidas.

Nuevo estudio de degradación plástica

El estudio, publicado en PLOS ONE, publica un descubrimiento inesperado de la producción universal de gases de efecto invernadero metano y etileno por los plásticos más comunes cuando se exponen a la luz solar.

Una tortuga es atrapada por una red plástica (NatGeo)
Una tortuga es atrapada por una red plástica (NatGeo)

Según precisan los científicos se estudiaron distintos materiales plásticos como policarbonato, acrílico, polipropileno, tereftalato de polietileno, poliestireno, polietileno de alta densidad y polietileno de baja densidad (LDPE), materiales utilizados para almacenar alimentos, textiles, materiales de construcción y diversos artículos de plástico.

El polietileno, utilizado en bolsas de compras, es el polímero sintético más producido y desechado a nivel mundial y se encontró que es el emisor más prolífico de ambos gases.

El equipo descubrió que la tasa de emisión de los gases de los gránulos vírgenes de LDPE aumentó durante un experimento de 212 días y que los restos de LDPE que se encuentran en el océano también emiten gases de efecto invernadero cuando se exponen a la luz solar. Una vez iniciada por la radiación solar, la emisión de estos gases continuó en la oscuridad.

Comparativos sobre basura plástica (Fundación Aquae)
Comparativos sobre basura plástica (Fundación Aquae)

“Atribuimos la mayor emisión de gases de efecto invernadero con el tiempo desde los gránulos vírgenes a la fotodegradación del plástico, así como la formación de una capa superficial marcada con fracturas, microfisuras y fosas”, explicó en un comunicado la autora principal, Sarah-Jeanne Royer, del Centro de Oceanografía Microbiana de la Universidad de Hawai en Manoa.

Y agregó: “Con el tiempo, estos defectos aumentan el área de superficie disponible para una mayor degradación fotoquímica y, por lo tanto, contribuyen a una aceleración de la tasa de producción de gas”.

También halló que las partículas más pequeñas, denominadas “microplásticos”, eventualmente se producen en el medio ambiente y pueden acelerar aún más la producción de gas.

Los recolectores de plástico no dan abasto frente a la acumulación que generan las botellas plásticas (Shutterstock)
Los recolectores de plástico no dan abasto frente a la acumulación que generan las botellas plásticas (Shutterstock)

“El plástico representa una fuente de gases traza climáticamente relevantes que se espera que aumente a medida que se produce y acumula más plástico en el ambiente. Esta fuente aún no está presupuestada para evaluar los ciclos globales de metano y etileno, y puede ser significativa”, indicó el profesor David Karl, autor principal del estudio.

Según explican los científicos desde hace 40 años, los gases de efecto invernadero influyen directamente en el cambio climático, afectando el nivel del mar, las temperaturas globales, la salud del ecosistema en la tierra y en el océano, y las tormentas, que aumentan las inundaciones, la sequía y la erosión.

“Teniendo en cuenta la cantidad de plástico que se deposita en nuestras costas y la cantidad de plástico expuesto a las condiciones ambientales, nuestro hallazgo proporciona más evidencia de que tenemos que detener la producción de plástico en la fuente, especialmente el plástico de un solo uso”, concluyó Royer.

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