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La asombrosa obra fotográfica de Robert Mapplethorpe vive entre la gloria y el escándalo

Mapplethorpe murió en 1989
Mapplethorpe murió en 1989

Bien podría decirse, al llegar a la página 37 del catálogo Robert Mapplethorpe, Eros and Order (muestra que pasó por el Malba en 2010), que la fotografía de Mark Stevens tomada por el inclasificable artista en 1976 define –claramente– a un pornógrafo.

Un hombre, del que se ve a medias el perfil (brazo, torso, una prenda de cuero hasta medio muslo), apoya sobre un rectángulo de madera, completo, su aparato genital. Por añadidura, de gran tamaño…

Pero sucede, más allá de otras fotografías que exaltan esa zona viril de hombres negros y blancos, que los cuerpos elegidos y recreados por el artista se conectan con la perfección y el verismo de consagrados por el Renacimiento: la celebración del cuerpo, de la carne, de los músculos, en oposición a las veladuras, subterfugios y realismo apenas sugerido en los oscuros siglos medievales.

(Robert Mapplethorpe)
(Robert Mapplethorpe)

Con una diferencia, sí: los penes de las pinturas y las esculturas renacentista, por estética o por temor a la censura eclesiástica, son invariablemente pequeños…

Robert Mapplethorpe
Robert Mapplethorpe

Por lo demás, Mapplethorpe le rinde culto al cuerpo humano de hombres y mujeres blancos y negros, y de pronto, como una continuación erótica o como un romance, se detiene en flores (lirios, orquídeas, tulipanes, calas), que su arte convierte en materia viva lo que ya fue cortado y destinado a marchitarse. A la ineludible putrefacción de la materia…

(Robert Mapplethorpe)
(Robert Mapplethorpe)

Pero hablemos de él.

Nació en Nueva York el 4 de noviembre de 1946, y murió debido a complicaciones causadas por el sida, en Boston, el 9 de marzo de 1989. Brevísima vida: 42 años

Tercero de seis hijos, corría por sus venas sangre inglesa, irlandesa y alemana. Nunca pensó en ser fotógrafo. Es más: ni aún consagrado, discutido, perseguido por la censura, cotizado por varios dígitos, creyó que lo era. En realidad, trabajaba en collages: imágenes arrancadas de libros, revistas, afiches…, y admirando hasta la devoción casi religiosa a Andy Warhol.

La primera cámara cayó en sus manos regalada por la guionista y directora de cine, Sandy Daley, su vecina. Y no una Leica, la gran estrella de esos años: una simple Polaroid…

Patti Smith, por Mapplethorpe
Patti Smith, por Mapplethorpe

Con ella debutó retratando múltiples veces –una, desnuda, sentada, encogida, en posición fetal vertical, muy desvalida–a su pareja de entonces: Patti Smith. Cantante, artista, poeta, madrina del punk, activista contra la guerra y a favor del medio ambiente, adicta al café, y su alma gemela hasta el último día de la vida de Robert.

Robert Mapplethorpe y Patti Smith
Robert Mapplethorpe y Patti Smith

A mediados de los setenta el compró una súper cámara, Hasselblad, y le confesó a Patti su homosexualidad: se había enamorado del curador de arte Sam Wagstaff –su mentor, amante, patrón y compañero de por vida…, con algunos recreos. Entre el 77 y el 80 fue amante del escritor y editor de la revista Drummer, Jack Fritscher, que lo llevó de la mano al Mineshaft, un club de sexo gay en el corazón de Manhattan.

Pero al nacer la década del 80, Mapplethorpe dio el giro decisivo. Abrió un estudio en 24 Bond Street, que luego usó como archivo y cuarto oscuro, compró un loft en el último piso de 35 West 23rd Street, y empezó realmente su carrera.

El escándalo acompañó siempre la obra de Mapplethorpe
El escándalo acompañó siempre la obra de Mapplethorpe

Pasaron delante de su Hasselblad amigos, famosos, personajes de la high society, pero puso su foco casi absoluto en desnudos de hombres y mujeres, blancos y negros, y no necesariamente en actitudes de sexo explícito, más allá de su credo: “Soy un apasionado del homoerotismo, y sí, también un pornógrafo”.

Su fama creció. Y también el alto nivel de sus modelos: Andy Warhol, Richard Gere, Peter Gabriel…, y por cierto y siempre, Patti Smith en decenas o acaso centenares de poses…

Patti, que así lo defendió cuando las acusaciones de perversión fueron fuertes vientos: “Robert tomó áreas de oscuro consentimiento humano y las convirtió en arte. Trabajó sin disculpas, invirtiendo al homosexual con grandeza, masculinidad y nobleza envidiables. Sin afectación, creó una presencia completamente masculina sin sacrificar la gracia femenina. No buscaba hacer una declaración política o un anuncio de su persuasión sexual en evolución. Presentaba algo nuevo. Algo que no se ve ni se explora como él lo vio y lo exploró. Trató de elevar aspectos de la experiencia masculina para imbuir la homosexualidad con el misticismo. Como dijo Jean Cocteau sobre un poema de Jean Genet, ‘Su obscenidad nunca es obscena'”
Pero el escándalo se cernía tejiendo negros nubarrones…

Un visitante en una muestra de fotos de Mapplethorpe, en 2014. AFP PHOTO / PATRICK KOVARIK
Un visitante en una muestra de fotos de Mapplethorpe, en 2014. AFP PHOTO / PATRICK KOVARIK

En el verano de 1989, la exposición individual e itinerante de R.M funcionó en ambas corrientes: fascinación por su arte y censura “por su obscenidad, que rechaza todo aporte económico de las arcas públicas”.

Conflicto. La Galería de Arte Corcoran, Washington DC, aceptó ser uno de los anfitriones de la gira. Pero la última serie del artista, que tituló Robert Mapplethorpe: The Perfect Moment, contenía fotos de urofagia –beber orina– y un autorretrato con un látigo clavado en su ano.
¡Muestra cancelada!

Y debate inevitable. ¿Deben los dólares públicos apoyar a las artes? ¿Quién decide qué es obsceno u ofensivo en las exposiciones? Si el arte es una forma de libertad de expresión, ¿revocar su financiación federal no viola la Primera Enmienda, de 1791, sobre la libertad de expresión?

Ante semejante vendaval, la galería Corcoran le cerró la puerta con un subterfugio: “No queremos involucrarnos en política”.

Sólo en Inglaterra, ante un escándalo parecido por la muestra y el libro Black Males de Mapplethorpe, el vicerrector universitario Peter Knight, apoyado por el Senado, dijo que “es un libro legítimo para la biblioteca de la universidad, y que cualquier acción de la policía en contrario será una grave infracción de la libertad académica”

Pero Robert fue ajeno a estas batallas. Calmado a fuerza de morfina, cerró los ojos en el noveno día de marzo del 89. Patti Smith nunca se perdonó no haber estado junto a él: “Cuando murió… ¡yo estaba durmiendo!”

(Post scriptum. En 1996, Patti Smith escribió el libro The Coral Sea, dedicado a su inseparable Mapplethorpe. Phillips editó un disco para videojuegos: The Flowers of Robert Mapplethorpe. En septiembre de 1999, Arena Editions publicó Pictures: una monografía con fotos de sexo de R.M. En mayo de 2007, el escritor, productor y director norteamericano James Crump creó el documental Black White + Gray, estrenada en el festival de cine de Tribecca de ese mismo año. En 2008, el Foro de Igualdad (empresas y gobiernos de 34 países) nombró a R.M. como uno de sus 31 íconos del Mes de la Historia. El libro de memorias de Patti Smith, Éramos unos niños, 2010, ganó el Premio Nacional de ese año en el rubro No Ficción. Su personaje central es Robert… Hasta el 2016 se han editado libros y documentales sobre el mismo personaje.)

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