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Un venezolano inauguró un restaurante en el centro porteño con críticas al régimen de Maduro, pero lo tuvo que cerrar a los seis meses tras recibir amenazas

Antes del cierre, en el frente del local escribieron mensajes intimidatorios

El 17 de diciembre de 2018 el ciudadano venezolano Alexander Fajardo, quien llegó desde Caracas a la Ciudad de Buenos Aires en octubre del año pasado, abrió las puertas de un restaurante en Viamonte al 800, en el barrio porteño de San Nicolás, un emprendimiento con el que anhelaba traer a su esposa y cuatro hijos desde su país natal.

Sin embargo, hoy,el proyecto, junto a la esperanza de concretar su plan a futuro, ya no existen. El local gastronómico duró apenas seis meses. No prosperó. Y el dueño explicó que el cierre no se debió a la situación económica argentina, sino que ocurrió por amenazas que recibieron él y su familia, mensajes intimidatorios ligados a la temática del negocio.

Alexander Fajardo llegó a Argentina en octubre del año pasado
Alexander Fajardo llegó a Argentina en octubre del año pasado

Resulta que el restaurante tenía un concepto crítico contra el régimen de Nicolás Maduro, algo que se ponía en manifiesto desde el nombre: se llamaba Maduro coño e tu Madre. En su interior, el lugar estaba decorado por gigantografías de fotos de represiones de fuerzas armadas a ciudadanos, caricaturas de Maduro, retratos de opositores, además de algunas imágenes de las bellezas naturales del país del norte sudamericano.

También los nombres de los platos de comida rápida y cócteles eran alusivos a la situación política venezolana. En el menú figuraban por ejemplo la “Hamburguesa”, “Pepito El Inmigrante”, “Pepito Resistencia”, “Pepito El Manifestante”. El propietario la definía como la “gastronomía de la resistencia”.

Cócteles, tragos, arepas, empanadas y otras delicias de la gastronomía venezolana se vendían en el local
Cócteles, tragos, arepas, empanadas y otras delicias de la gastronomía venezolana se vendían en el local

La peculiar iniciativa, como era de esperar, no pasó desapercibida; generó revuelo en las redes sociales e hizo eco en tierras venezolanas. Para algunos comensales se trataba de un espacio de desahogo instalado en el microcentro porteño; para otros detractores era directamente una broma de mal gusto que recrudecía el calvario del que habían escapado.

Sin embargo, las manifestaciones en contra se magnificaron y se tornaron más agresivas. Primero con una pintada a la persiana del frente: “Golpistas: Maduro no se va!”, le escribieron con aerosol blanco, y le rayaron la parte del cartel que decía “coño e tu madre”. Fajardo no le dio importancia. “Pero el problema llegó a mi familia en Venezuela”, dijo al periodista Jorge Ledezma.

El interior del negocio estaba adornado con imágenes alusivas al régimen de Maduro
El interior del negocio estaba adornado con imágenes alusivas al régimen de Maduro

“Mi esposa me llamó, me dijo que habían llegado los colectivos (organización comunitaria que responde al gobierno venezolano) al negocio que tenemos en la Universidad Central de Venezuela (UCV). Primero empezaron a cobrar vacuna (cobro extorsivo), porque ya el cobro de vacuna llegó a la Universidad Central. Me estaban cobrando cierta cantidad de dinero para operar, sino me queman el negocio”, relató.

Y continuó: “Se enteraron de que yo era el dueño del negocio en Argentina con el nombre que a ellos les molesta. Directamente hablaron con mi esposa y le dijeron que si yo no quitaba el local, me lo iban a quemar. ‘Si no quitas eso, aquí vas a pagar las consecuencias’, amenazaron”.

Tras más de un mes cerrado, en el lugar abrió otro restaurante
Tras más de un mes cerrado, en el lugar abrió otro restaurante

El caso lo dio a conocer el diario Tal Cual. Con el cierre del negocio, Fajardo se quedó “prácticamente en la calle”. Para venir a Argentina vendió su auto y su casa en Boca de Uchire. Los ahorros los invirtió en el restaurante. Y ahora se esfumaron. Por eso dice que la tristeza, la rabia y la melancolía lo invaden.

En diálogo con Infobae el hombre ahora cuenta que afortunadamente a su esposa “no la han contactado de nuevo desde que la amenazaron”. Y revela que mientras medita su futuro, con la posibilidad latente de irse de Argentina, su principal objetivo es “sacar” a su familia de Venezuela. “Eso lo haré pronto y ya con ellos acá podré decidir qué hacer”.

En la inmediatez también ansía conseguir empleo. “Aún no tengo, pagué la inicial para un carro y estoy esperando para trabajar con él. Pero todavía debo esperar”, contó.

“No soy ningún enchufado, ni una persona adinerada. No tengo negocios con el gobierno. Soy una persona humilde, un obrero trabajador, no como Maduro”, aseguró. Y cerró resignado: “Hasta aquí me persiguió la dictadura, hasta aquí llegó la desgracia de Venezuela”.

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